Los jardines y su cuidado forman parte esencial de las confesiones budista, taoísta y sintoísta, muy estrechamente vinculadas a la naturaleza. Es por esto que en Japón los jardines son poco más que recintos sagrados.
Y entre ellos, el Kenroku-en, situado dentro del castillo de la bonita ciudad de Kanazawa, es uno de los más bellos y espectaculares. Su nombre significa “combinación de seis”, y hace referencia a los atributos que son necesarios para alcanzar la perfección según el credo sintoísta: aislamiento, espacio, artificio, antigüedad, abundancia de agua, y vistas.
El complejo de jardines de Kenroku-en cuenta además con numerosos edificios históricos, como la casa de té, Yugao-tei, o la de descanso, Shigure-tei. Además también alberga otros atractivos, como la que es conocida como la primera fuente del Japón y una espectacular fauna encabezada por las grullas, verdaderos símbolos del país del sol naciente.


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