
Como buena ciudad europea el frío no impide que la gente se eche a la calle a disfrutar de la noche, ya que viviendo o estando de visita en una ciudad tan bonita quedarse sin disfrutar de ella a la luz de la luna o de las farolas no sería, definitivamente, lo más oportuno.
La noche de Praga es animada, divertida y, aunque a priori de la sensación de ser también tranquila, está muy viva. Son cientos los bares y tabernas donde nos podemos refugiar para tomar una buena cerveza, aunque tenemos que tener en cuenta que el horario no suele ser el mismo. Los pubs, por ejemplo, suelen abrir desde por la mañana, a eso de las 11:00 horas, hasta las 23:00 aproximadamente, aunque los bares suelen cerrar mucho más tarde, ya de madrugada.










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