Pocos lugares en la Península quedan donde la visita estremezca y reconcilie al mismo tiempo al hombre con la naturaleza. El valle y comarca burgalesa del Sedano, cruce de caminos históricos, es uno de ellos.
Corazón de Castilla, su conjunto arquitectónico y natural puede recorrerse en paralelo al río Ebro y el cañón que forma en esta zona, un paraíso que podemos contemplar desde el pueblo de Pesquera del Ebro o su vecino de enfrente Cortiguera, donde la visita al caserío que cuelga de las faldas del cañón nos da la más pintoresca de las estampas.
Pero es en Orbaneja del Castillo donde el Ebro ha creado su paraje más monumental, que es preciso visitar recorriendo alguna de las rutas de senderismo que nos alcanzan sus secretos. Si a lo largo de nuestro periplo nos hemos encontrado a doquier muestras de arquitectura románica en iglesias y ermitas, al viajar a los páramos de la comarca nos encontraremos diversos conjuntos de dólmenes, donde la historia y el misterio parecen cruzarse para nuestro asombro.


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