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14 consejos para viajar con niños pequeños

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Si viajar es una de tus pasiones, seguro que querrás seguir haciéndolo cuando seas padre o madre. Es más, querrás compartir con tus hijos lo mucho que te ha aportado conocer nuevos lugares y culturas. Si ha sido importante para ti, lo será también para ellos.

Para la mayoría de los padres con bebés y niños pequeños, la idea de subirse al coche con una larga ruta por delante o a un avión repleto de gente es una pesadilla. El cansancio de los niños pequeños, las posibles enfermedades en el viaje, el aburrimiento y la falta de lugares en los que entretener a los más pequeños, son los mil y un problemas que nos ponemos para no aventurarnos en familia en determinados viajes.

Pero con un poco de planificación y preparación del viaje, esto no tiene por qué ser así. En cambio, viajar con los pequeños puede ser una experiencia divertida y emocionante para todos. Si tienes hijos pequeños, no es necesario esperar a que sean mayores para disfrutar de una enorme experiencia para toda la familia. Tendemos a ponernos siempre excusas y a retrasar las “cosas”: cuando cumplan 5 años, cuando sean capaces de entretenerse solos, cuando se den cuenta de las cosas, cuando, cuando…. Está claro que no será lo mismo viajar con un bebé, que con un niño de 8 años, pero de lo que estoy seguro que en cada etapa se podrá disfrutar y aportará algo (mucho) a tus hijos.

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Para que te lances a la aventura en familia, y pongas ya fecha a ese viaje que tienes en mente hemos recopilado una lista de los principales consejos para viajar con niños pequeños. Y nos parece muy recomendable que veas el siguiente video que nos traen Los Mundo, todo un referente para familias viajeras: Marta y Daniel y sus tres hijos, Tao, Dhara y Erik llevan desde el 2018 viajando por el mundo.

Empieza sencillo

Ser padres no significa dejar de viajar a destinos lejanos. Cuando nuestro hijo Gari tenía solo 1 meses nos aventuramos en un viaje en furgoneta por la costa francesa de Las Landas. Esta fue una gran prueba para él y para nosotros, sus padres, que veíamos que era posible movernos y conocer nuevos lugares en familia. Ante el éxito, Gari cumplió los 2 meses de viaje en el Alentejo, Portugal; las rutinas de viaje las habíamos ido afinando y sin duda la experiencia del viaje anterior nos ayudaba. El ruido del agua rompiendo sobre los acantilados alentejanos, el olor a salitre, las nuevas estampas pasando por delante de sus ojos, nuevos sonidos, aromas, situaciones, estoy seguro que todo ello le ha sorprendido tanto como a nosotros. Y al terminar un viaje comienza el siguiente, con mayor experiencia por ambas partes.

Empieza sencillo para darte cuenta que no es tan complicado, coge experiencia en esto de moverte con niños, que también ellos se adapten, y poco podréis ir a destinos más lejanos y exóticos.

Preparar una gran aventura

Prepara el destino con bastantes tiempo, involucrándoles. Cuéntales que será una gran aventura. Que sean conscientes que toda la familia va a disfrutar del viaje y que cada cual tendrá sus momentos y actividades.

Los meses previos al viaje pueden ser muy gratificantes. Encontrar los momentos compartidos en los que ver mapas de los lugares que se van a visitar. Podéis investigar si hay algún libro para niños de ese destino. ¿Alguna película? ¿Videos en youtube de alguna familia aventurera? Los recursos que nos podemos encontrar en la actualidad son infinitos.

Ser creativos, preparar un planning, un diario de viaje con su sección previa, una lista de imprescindibles que visitaréis. Que sean conscientes que en la lista estarán sus lugares y los de papa y mama. Piensa en ti y piensa en ellos. Esto será más importante cuanto mayores son tus hijos y más conscientes sean.

Toda aventura y viaje comienza desde que se empieza a preparar y la mente vuela a ese lugar antes de pisarlo. Así que, no prives a tu hijo o hija de parte del viaje.

La maleta

Y que mejor manera de hacer que los niños participen en la planificación del viaje que permitiéndoles tener su propia maleta o mochila. Esto significa que también disfrutarán llevándola o recorriendo con ella el aeropuerto. ¡Y así no tendrás que cargar con sus cosas desperdigadas en el resto de equipaje!

Si son muy pequeños, claro está que será tu responsabilidad. Pero a partir de los 6 años preparar la maleta podrá ser una tarea compartida, y a partir de los 10 ya serán ellos quienes asuman la responsabilidad con tu supervisión final.

Para los más pequeños existen graciosas maletas correpasillos. Tienes un variedad enorme de la marca Trunki o de otras marcas como Roll Road. También de la marca Trunki tienen la Paddlepak, una mochila a prueba de agua y con forma de pez.

Sólo asegúrate de que no lleven nada “extraño” que han decidido ellos imprescindible. Tipo rocas, hojas, o quién sabe lo que puede pasar por la mente de un niño y que puede ponerte en un apuro en la puerta metálica de un aeropuerto frente a los guardas de seguridad.

Que sea un slow travel

A los niños les encanta explorar sus alrededores, así que permítales tiempo extra para que miren por las ventanas o se entretengan frente a las cosas más insospechadas mientras por tu mente te machaca la idea que no llegáis a la siguiente parada. No seáis ambiciosos con la planificación.

  • A la hora de planificar el viaje, deja días de descanso entre medio.
  • Y daros tiempo para las visitas y actividades, con el suficiente espacio para comer y descansar. Si a un adulto le echarías una mañana en un lugar, quizás con niños será mejor pensar en un día o más.

Documentación

  • Ten en orden la documentación de tus hijos para viajar. Uno de los errores más comunes es pensar que todo los solucionamos con el Libro de Familia y no. Para que un menor vuele al extranjero deberemos tener en orden DNI o el Pasaporte, en función del país de destino, si está dentro o fuera de al Unión Europea. Igualmente, y como para cualquier adulto, muchos países reclamarán visados, por lo que deberás informarte con antelación de los modos de obtenerlo y de los plazos. Revisa la caducidad de los pasaportes de tu hijo o hija, ya que se agotan mucho antes que los adultos. Para menores de 5 años la vigencia es de 2 años.
  • Si vas a viajar dentro de la Unión Europea sácales la Tarjeta Sanitaria Europea. Las gestiones las puedes hacer por internet directamente. De esta forma tendrás cubiertas las prestaciones sanitarias en cualquier país de la Unión durante el viaje. La validez de la tarjeta es de un año.
  • El seguro de viaje es obligatorio (más que recomendable) si vamos a viajar a países fuera de la Unión Europea en los que no tenemos derecho a prestaciones sanitarias. Más aún a determinados destinos en los que la seguridad sanitaria puede no estar tan garantizada como aquí. Cualquier imprevisto puede llevarnos al médico y estar asegurados nos da una cierta tranquilidad.

¿Mochila o carrito?

Dependiendo de la edad de tu hijo elegirás una u otra o ambas. Si es un bebé, necesitará del descanso cada cierto tiempo, por lo que, aunque vayas muy cómodo moviéndote con tu mochila portabebés llegará un momento en el que tu retoño necesite acostarse, para lo que se hace imprescindible contar con un carrito.

Existen en el mercado sillas de paseo ligeras y compactas, algunas con el tamaño apropiado para ir como equipaje de mano en el avión o bien para llevarse cómodamente en el coche o una furgoneta.

Cuando van cumpliendo años la silleta puede que nos sea tan indispensable, pero dependerá de tu hijo y su edad. Cuando se cansan puede ser el único “salvoconducto” para seguir el día de ruta por una ciudad, por ejemplo. Algunas de ellas, que se pliegan en forma de paraguas, ocupan muy poco y son muy fáciles de transportar.

Para mí, la mochila es un indispensable en los viajes. Ya sea una de porteo, que podrás utilizar en algunos modelos hasta que tu hijo tenga dos años. O bien una mochila portabebés con estructura, que son las utilizadas en actividades de aventura tipo senderismo. Si el destino es muy exótico quizás un carrito no sea la mejor opción para moverte entre callejuelas o terrenos irregulares.

Qué no pasen hambre

Nadie quiere que un niño hambriento se convierta en un niño malhumorado, así que asegúrate de tener algo de comer y beber siempre a mano para emergencias.

Si viajas con un bebé, tendrás que seguir con sus rutinas de comidas. ¿Toma leche materna? ¿Biberón? ¿Ha comenzado a intercalar frutas, purés,…? En cualquiera de los casos deberás preparar toda la logística para que estar de viaje no suponga un cambio en la rutina alimentaria de tu bebé.

Si son mayores, en todos los lugares tendrán algo que comer y podrán experimentar con nuevos sabores. Que sea para ellos también una aventura probar platos nuevos. Y para no agobiarnos, pensemos que en todos los lugares tendremos los básicos que ya conocen y nunca faltarán los clásicos de la fast food.

El botiquín para imprevistos

Un botiquín básico no debe faltar en el equipaje. En función del destino deberá ser más extenso o menos. Las barritas para golpes, tiritas, protección solar y algo para febrícula no podrán faltar.

Si el lugar es remoto quizás si debas prever con antelación que problemas puedes encontrar. Aunque considera que en la mayoría de destinos tendrás acceso a farmacias.

Ser previsor no está de más. Si el destino se caracteriza por comidas muy exóticas, especiadas y a veces de procedencia discutible, quizás los estómagos de tus retoños se resientan los primeros días. El problema pueden ser los catarros por el clima frío o quizás nos vayan a comer los mosquitos y las temibles picaduras serán una lata.

Si tu hijo sufre de alguna enfermedad, aunque sea esporádica, lleva todo lo necesario para una complicación.

Toallitas para bebés

Las toallitas, el arma más importante para cualquier padre o madre, son un artículo esencial que debe tener siempre a mano, especialmente cuando viajas. Si tu hijo se mete en un lío, las toallitas para bebés son la solución a todo. Si los peques se manchan, o manchan cualquier cosa, no hay mejor solución. Puedes también llevar un pequeño frasco de desinfectante para manos que será la solución para limpiar las manos de los peques.

Los vuelos

  • ¿Y quién los mantiene entretenidos?. Puedes planificar la duración del vuelo de 15 minutos en 15 minutos. No importa lo largo que sea tu vuelo, intenta tener algo diferente disponible para que los peques no se aburran. Lo más probable es que no necesite tantos “ases” en la manga, pero irás de vacaciones con otra tranquilidad. Y no te olvides que la primera y la última parte del vuelo se puede pasar mirando por la ventana mientras despegáis y aterrizáis.
  • ¿Los bebés viajan gratis en avión? No, depende de cada compañía. Consideran bebé a los menores de 2 años y cada aerolínea tiene sus propias reglas: precio del billete —no se paga la tarifa completa; una cuantía por trayecto, un descuento o porcentaje—, el equipaje adicional permitido, qué hacer con el cochecito, serán algunas de las cosas que tendrás que informarte antes de partir. Los bebés pueden volar desde 48 horas del nacimiento, pero no es recomendable hasta pasada una semana para vuelos cortos. El simple hecho de los cambios de presión afecta a sus oídos y es buena idea que muevan la mandíbula bien usando un chupete o el propio biberón.

Que no se aburran

Una forma brillante de mantener a tus hijos entretenidos durante el viaje es proporcionarles una cámara a prueba de niños. Se divertirán mucho tomando sus propias fotos de sus aventuras y es estupendo volver a mirar las fotos cuando lleguen a casa y ver el viaje a través de los ojos de tu hijo.

Pueden también ir elaborando un diario de viaje al más estilo de tu hijo. Ir intercalando sus dibujos o garabatos con todo tipo de “papelajos”, hojas y flores, y recuerdos, fotos, que vayamos recopilando a lo largo del viaje. El diario de viaje lo podemos ir preparando en la planificación para que ellos se involucren.

Llévate un montón de juegos —poco voluminosos a ser posible—y recursos para hacer actividades. Puedes descargar aplicaciones y juegos para niños. También ayuda tener un buen surtido de dibujos animados para los trayectos. El objetivo es que estén entretenidos.

Que no se pierdan…

Una de las pesadillas de cualquier padre o madre cuando está en otro país es levantar la vista y no ver a su hijo entre el gentío. ¿y a dónde a ido?… Para ello existen pulseras en las que podrás incluir tu número de teléfono o una dirección. Y si ya quieres la total tranquilidad existen dispositivos GPS para localizar en todo momento a los más peques, y que puedes incluir entre su ropa o a modo de colgante para que lo lleven en todo momento.

Viaja de noche

Los trayectos largos en coche o los vuelos suelen ser momentos problemáticos en los que es muy difícil mantener el entretenimiento de los más pequeños y en los que podemos tener alguna que otra “emergencia”. Es por ello interesante que planifiques estos trayectos durante la noche. Imagina: los kilómetros van cayendo mientras el coche avanza tranquilamente en la noche, y ellos duermen plácidamente. Ahora piensa en ese viaje en coche con tu hijo gritando y preguntando repetidamente “¿cuándo llegamos?”. Diferencia, ¿no?

Esas pequeñas comodidades

Cuando se trata de que tu pequeño duerma durante un largo viaje, asegúrate de que tenga las comodidades que le gusten para ayudarle. Puede ser su manta favorita, un peluche especial o incluso un simple muñeco. Si tienes espacio, lleva una pequeña almohada para que le sea más fácil dormirse en el vuelo o en el coche.

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