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Senderismo con niños

#SomosKidsFriendly

Hasta los 4 años de edad, el niño hará su primera caminata en su espalda. En los primeros meses, puede instalarse cómodamente para dar pequeños paseos en un portabebés.
Cuando esté sentado solo, puedes llevarlo en un portabebés dorsal. El niño debe ser protegido del sol y del frío; no olvide que si tiene calor por el esfuerzo o la carga, el niño permanece inmóvil. A la edad de 2 o 3 años, aunque esté lleno de energía, los músculos de su cinturón abdominal y dorsal aún no están suficientemente entrenados para caminar continuamente. A partir de los 3 años, un niño puede empezar a caminar un poco, jugando mucho. ¡Tengan paciencia!

De 4 a 7 años, su hijo puede caminar (un kilómetro por año de edad) pero no siguiendo su velocidad (más bien 1 o 2km/h), no debe disgustarle el caminar. Dale un objetivo a la caminata (ver el castillo, el lago,…), juega con tu hijo en el sendero, descubre con él que la naturaleza es una buena manera de hacerle olvidar la caminata en sí. Es importante evitarle condiciones difíciles (viento, frío, calor, paseos interminables), porque a su edad, el organismo todavía se defiende mal, se agota rápidamente y el niño todavía no es capaz de expresar claramente sus necesidades (hambre, sed).
En los días festivos, pensaremos en reservar algunos días para la recuperación.

De los 8 a los 12 años, mejoran las capacidades de resistencia, las salidas más largas (10 a 15 km) o el senderismo si el niño ya está ligeramente entrenado. Motive a su hijo: enséñele a encontrar la ruta en el mapa, a usar una brújula, … Invitar a los amigos porque los niños caminan mejor cuando están en grupo, darles (si el terreno lo permite) un poco más de libertad. Darle responsabilidades a sus hijos. Que lleven una pequeña y ligera mochila. Los niños mayores llevarán una linterna, una botella de agua y un tentempié. Pero prepárate para llevar su mochila cuando estén cansados. Vuelve a casa un poco antes de lo esperado si tu caminata va bien. Es mejor terminar el día con una buena nota. Para evitar “baches en el camino”, asegúrese de que los niños beban y coman regularmente. Y cuidado con la fatiga acumulada después de varios días!

Más allá de los 12 años: Físicamente, no hay problema, un adolescente en buena forma tiene una asombrosa resistencia y una muy buena capacidad de recuperación. Sin embargo, los adolescentes suelen sufrir de falta de sueño, lo que puede llevar a una verdadera fatiga. Con ellos, el verdadero obstáculo para el senderismo es su falta de motivación, sus prioridades son otras que caminar con sus padres. Esto no significa que los adolescentes nunca vayan de excursión, pueden caminar con sus amigos o durante los campamentos juveniles, los campamentos de scouts, etc. En el ámbito familiar, les atraerán más las salidas nuevas, deportivas o excepcionales: vivacs en la montaña, senderismo en los desfiladeros, viajes al extranjero… en este caso, no hay que olvidar que los adolescentes, que están creciendo, tienen mayores necesidades alimenticias que los adultos.

Algunos consejos, a lo largo del año:

  • evitar los ascensos demasiado rápidos a gran altitud (por ejemplo, en teleférico).
  • Esté muy atento al sol: recuerde proteger a su hijo con gafas adecuadas y crema de protección solar.
  • Dales algo de beber regularmente.
  • Póngase buenos zapatos para sus hijos; evite las sandalias y opte en su lugar por simples zapatos para caminar.
  • Viste a tus hijos con el sistema multicapa, que te permite quitar o añadir ropa según sea necesario, y recuerda que los niños se enfrían más rápido que los adultos.

Foto portada: Alberto Casetta

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