48 horas en Malaga: la ciudad de los museos

Rincón de la Victoria, Málaga, España / Foto: Quino Al (unsplash)

Disfruta del sol en una de las ciudades más de moda de España. El castillo de Gibralfaro vigila esta ciudad animada y bulliciosa, llena de pequeños rincones de gran belleza. Le encantarán las playas, los museos y la hospitalidad de su gente.

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Día 1: Compras y cultura

La Calle Marqués de Larios y sus alrededores, en el centro histórico de la ciudad, son perfectos para una mañana de compras. Es el centro comercial de la ciudad donde se encuentran las principales tiendas de moda y accesorios.

Puede redondear la mañana con una visita cultural a uno de los muchos museos de Málaga. La ciudad donde nació el genio Picasso mantiene vivos los recuerdos de uno de los más grandes artistas del siglo XX. El Palacio de Buenavista alberga el Museo Picasso que representa ocho décadas de su producción artística.

Hay 37 museos en la capital de la Costa del Sol, así que tienes mucho donde elegir. ¿Busca un arte contemporáneo sorprendente? Su mejor opción es el Centro Pompidou y su cubo multicolor. Aquí encontrarás obras de referencia de la colección de su homólogo en París.

Si la pintura clásica es más tu estilo, prueba el Museo Carmen Thyssen, donde hay una amplia colección de arte andaluz del siglo XIX. O visite la colección del Museo Ruso de San Petersburgo-Málaga en el singular edificio de la Tabacalera, con más de cien obras de los siglos XV al XX.

El mediodía es la hora ideal para parar para tomar unas tapas y una o dos copas de vino de Málaga cerca de la Catedral de la Encarnación, uno de los monumentos más importantes de la ciudad, después de haber estado dentro para una visita. Tiene sus propios jardines y un magnífico patio, así como el sillón del coro, obra del escultor Pedro de Mena.

A menos de diez minutos a pie se encuentra la Alcazaba, una fortaleza-palacio árabe del siglo XI que es una mezcla de historia y belleza. Suba a las almenas para tener una magnífica vista de Málaga y conozca más sobre cómo se construyó y sus ocupantes, a partir de las muestras arqueológicas del interior.

A sus pies se encuentra lo que fue un teatro romano, una zona ideal para una agradable cena en uno de los bares más tradicionales de Málaga.


Día 2: Un día en la playa y en el jardín botánico

Una parte esencial de cualquier visita a Málaga es pasar un tiempo en una de las playas de la ciudad. Una de las más populares entre los residentes locales es La Malagueta, ya que está muy cerca tanto del centro de la ciudad como del puerto. Olvídate del estrés, acuéstate bajo el sol en las doradas arenas y refréscate con un buen chapuzón en el mar.

A lo largo de la playa hay numerosos lugares donde se puede comer. Los más típicos son los chiringuitos que sirven las tradicionales brochetas de sardinas a la brasa, el genuino sabor de Málaga.

Por la noche podrá disfrutar de los árboles centenarios y del magnífico entorno del Jardín Botánico-Histórico de la Concepción. Siga uno de los recorridos que le propone el propio jardín (la ruta del bosque, los miradores y la vuelta al mundo en 80 árboles) o conozca la sorprendente casa palaciega de la familia Loring, perteneciente a la nobleza malagueña, para la que fue construida a finales del siglo XIX.

Puede terminar el día en el centro comercial del puerto donde también obtendrá una de las mejores vistas panorámicas del barrio monumental de la ciudad.


Si tienes más tiempo

Visite los dólmenes de Antequera y Ronda, pueblos cercanos con mucho encanto y que albergan estos restos megalíticos y otros tesoros arquitectónicos. En Ronda hay una impresionante garganta de más de 150 metros de profundidad que divide la ciudad en dos y es atravesada por dos increíbles puentes. También puede probar una de las playas de Nerja y ver las cuevas, con formaciones rocosas y arte rupestre realmente originales.


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