Día 6, de la Garganta de Todra a las arenas de Erg Chebbi

La Garganta de Todra,Marruecos, una carretera se abre paso entre paredes verticales

«Amanece un nuevo día. ¿Qué intensas emociones nos aguardan?… Hoy dejaremos el verde –¿qué verde…?- pare explorar una de las gargantas más salvajes … y si todo sale bien podríamos estar por la noche en el Sahara…» -Kike lo dice todo-. Hoy vamos ha visitar la Garganta de Todra, una de las paradas casi obligatorias de todo Turista que visita el sur de Marruecos. «Una carretera de hormigón se abre paso entre paredes verticales de 500 m de altura. En la mitad de la garganta varios hoteles con el ruido de sus generadores rompe el apacible ambiente». El lugar es impresionante, todo hay que decirlo, pero lo que no nos ha gustado es como se puede hacer de un lugar idílico un lugar insoportable. Me pregunto: ¿qué necesidad habría de ponerse a construir hoteles en la mismísima garganta? Me viene a la mente cualquier ejemplo a lo largo de la costa mediterránea española, parece que estos marroquíes están siguiendo nuestro mismo camino.

Antes de irnos de la zona, el cocinero de nuestro hotel nos ha ofrecido llevarnos a la casa de su familia para que podamos ver como trabajan los bereberes la lana. Según nos dice: «todo artesanal»..¿? Qué decir, todo el mundo tiene que pasar por un “regateo auténtico”; sin darnos cuenta estamos sentados dentro de la kashba bereber en torno a una tetera y cuatro tazas. En toda negociación que se preste no puede faltar una taza de té. Los berebes respetan enormemente este juego del regateo, que no es más que un sano ejercicio de trueque. El tiempo va pasando entre sorbo y sorbo de té, mientras nuestro conciencia occidental empieza a ponerse nerviosa: ¿qué hacer ante alguien que tiene todo el tiempo del mundo…? Nada más que sonreír con la impresión de… esta vez te has llevado el gato al agua…

Erg Chebbi, fin de un trayecto

Tenemos toda la tarde por delante para recorrer por carreteras que se pierden en la lejanía nuestro camino en dirección hacia las arenas de Erg Chebbi. El polvo suspendido difumina el horizonte de este desierto rocoso. «Ya al atardecer, llegamos a Merzouga» Este es uno de los últimos pueblos de Marruecos antes de llegar a la frontera con Argelia, se encuentra al pie del campo de dunas de Erg Chebbi –arena móvil de Chebbi-. Conforme nos aproximamos se observa como el inabarcable desierto de roca, de roca oscura basáltica, olla de calor asfixiante, va dando paso a pequeños bancos de arena, que en su lento pero constante movimiento amenazan con cubrir la carretera. Antes de llegar a Merzouga, «un pesado se nos sube al coche vendiéndonos su Tour por las dunas. No fue con él –esas no son las maneras- sino con otro grupo con el que fuimos al pie de una de las grandes dunas. La llegada –a la gran duna- fue en 4×4; la vuelta será en camello. A la noche no pudimos resistir subir a la duna que tenemos delante.»

No creo que lleguemos a conocer mucho del lugar, al fin y al cabo nuestros pasos por aquí son cual si relámpagos. Sin embargo, si puede servir para llegar a vislumbrar la vida de esta gente, más aún para llegar a intuir lo que fue la vida de las diferentes tribus que sobrevivieron entre estas arenas del Sahara. Ahora parece ser que el único sustento de Merzouga pasa por el turismo, pero antes la vida era diferente; nuestro guía nos comenta como sus padres se dedicaban al comercio, se aprecia en su rostro la sonrisa de orgullo cuando nos cuenta que su padre viajó a Tombuctú, 52 jornadas a ritmo de camello por las arenas del desierto del Sahara.

En estas arenas de Erg Chebbi termina nuestro trayecto por Marruecos, o casi, que ahora hay que volver sobre nuestros pasos hacia Marrakesh. Este no han sido las 52 jornadas esas, pero que le vamos a hacer; otros tiempos.

Porque una imagen vale más que mil palabras

Garganta de Todra
Garganta de Todra
Camello en Erfoud
Camello en Erfoud
Desierto camino de Merzouga
Desierto camino de Merzouga
Bereberes
Bereberes y su todoterrenos 8×8
Dunas Erg Chebbi
Como para perderse aquí…
Con los pies en Erg Chebbi
Con los pies en Erg Chebbi
Fin del trayecto; volvemos a Marrakesh.

 

Post correspondiente a la serie «Marruecos: Alto Atlas y al Desierto

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