Cinco días por el Pirineo aragonés

Cascada de la Cola Caballo en Ordesa y Monteperdido / Foto: StrongNet [CC BY-SA 4.0] Wikimedia Commons

Si quieres conocer el Pirineo aragonés y no dispones de mucho tiempo, te ofrecemos una guía de  los lugares imprescindibles que puedes recorrer en cinco días.


Ruta 1: Pirineo aragones occidental


Jaca »

Jaca es un buen lugar para alojarte. Desde allí podrás moverte en todas direcciones para hacer excursiones durante el día y por la tarde-noche tiene ambiente para salir a dar una vuelta, cenar o tomar algo en una terraza. Puedes buscar hotel, una casa rural o un camping en las proximidades. Ya hemos hablado aquí de los principales atractivos de Jaca, con la ciudadela, la catedral, su ruta de tapas y sus pastelerías. Así que hoy nos vamos a centrar en las excursiones que puedes hacer en una estancia de cinco días.

Ordesa »

Hacia el este, por la carretera que va a Sabiñánigo, y tomando luego la carretera que va hacia el norte, atravesando Biescas y Torla, puedes ir al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Si tienes ganas de andar puedes hacer una ruta hasta la Cola de caballo, una cascada que está a unas dos horas y media de camino de la entrada al parque. Al ser un Parque Nacional la entrada está controlada, y deberás dejar el coche en Torla, desde donde salen los autobuses a Ordesa.

Otra opción para visitar Ordesa es hacerlo en coche por el Cañón de Añisclo, un lugar espectacular. Se trata de una estrecha carretera, de sentido único en verano (lo que te permitirá parar para disfrutar del paisaje).

Cañón de Añisclo / Foto: Basotxerri [CC BY-SA 4.0] Wikimedia Commons
Cañón de Añisclo / Foto: Basotxerri [CC BY-SA 4.0] Wikimedia Commons

La ruta empieza en Aínsa, una preciosa villa de trazado medieval declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1965, que merece un paseo por su plaza porticada, sus cuidadas calles y su castillo. Desde Aínsa debes partir en dirección norte por la A-138 hasta llegar a Escalona, donde debes tomar un desvío a la izquierda, por la HU-631, en dirección al Cañón de Añisclo. Antes de adentrarte en la zona más estrecha y sombría del cañón, puedes disfrutar de un refrescante baño a la altura de Puyarruego, donde el río dibuja unas espectaculares pozas ¡Es un sitio increíble! Tras recorrer la carretera del Cañón puedes hacer otro descanso para tomar algo al aire libre en la terraza del bar las Eras, en Fanlo. Y desde allí tomar la carretera de vuelta hacia Fiscal, Sabiñánigo y Jaca.

Canfranc »

Desde Jaca hacia el norte, por la carretera de Francia, puedes ir a Canfranc, la antigua estación internacional de tren que merece una visita (y no sólo a la impresionante fachada del edificio, sino también al interior ahora visitable tras años de abandono- y a la parte trasera, donde aún quedan algunos viejos trenes de madera convertidos en un verdadero museo al aire libre).

Desde Canfranc puedes continuar unos kilómetros más en dirección a Francia, hasta las estaciones de esquí de Candanchú y Astún. En Astún funciona en verano el telesilla de Truchas. y, una vez arriba, puedes hacer una excursión, de alrededor de una hora por un camino llano y perfectamente señalizado, hasta llegar a un ibón (lago de montaña) que suele estar frecuentado por caballos. Otra opción es pasar a Francia (a través del túnel de Somport, de 8 km de longitud, si quieres evitar el tramo con más curvas) para conocer algunos pueblos del sur de Francia, como Cette-Eygun o Gabás, y regresar a España por el valle de Tena.

Valle de Tena »

Para ir al valle de Tena, debes tomar la N-260a desde Sabiñanigo hacia el norte, en dirección a Francia y, una vez pasado Biescas, seguir por la A-136. Puedes tomar un desvío a la derecha, bordeando el embalse de Búbal, para subir a Hoz de Jaca (el mirador sobre el pantano te dejará sin habla-, impresiona ver el agua bajo tus pies-.

Un mirador suspendido en la montaña desde el que contemplar una vista única del Valle del Tena y dos bellos pueblos del Pirineo. Sin duda, los imprescindibles de éste Valle. Para llegar al mirador de Hoz de Jaca en la carretera A-136 tomas el desvío en Búbal. Tras atravesar el embalse, comienza una subida constante por una sinuosa carretera de montaña. Puede que el camino te parezca más largo de lo que en realidad es -tres kilómetros-, ten en cuenta que subes hasta 1272 m. de altitud. Atravesando Hoz de Jaca, llegas al mirador. Una vez allí, asómate sin miedo, y verás el valle con el embalse de Búbal a tus pies, en sentido literal, ya que el suelo es un enrejado que asoma colgado de la montaña. Disfruta de la vista.

De regreso a la A-136, unos kilómetros más al norte llega una de las paradas obligatorias de esta excursión: Lanuza, un pequeño pueblo semicubierto por las aguas del pantano del mismo nombre (donde se celebra estos días el festival Pirineos Sur en un escenario que flota sobre el agua) que ha sido rehabilitado con esmero por los vecinos.

Para ir a Lanuza, deshaz el camino, vuelve a Búbal y toma la carretera principal. Lanuza tiene el encanto de haber permanecido parado en el tiempo, el que duró su abandono. Su fácil acceso y la belleza de su enclave, con el embalse a sus pies, contribuyeron sin duda a su rehabilitación. Se ha mantenido la fisonomía original del pueblo, aunque todavía puedes ver casas que permanecen tal cual las dejaron sus dueños. Todos los años, desde 1992, en el mes de julio se celebra el festival Pirineos Sur, al que dedicamos su espacio propio en esta página.

Tambien merece una visita el cercano pueblo de Sallent, o la estación de esquí de Formigal, unos km más arriba. Desde allí puedes pasar a Francia.

Sallent de Gállego es la capital del Valle de Tena. En su arquitectura y configuración se asemeja a Lanuza, de calles estrechas con casas de piedra y tejados de pizarra. Es un lugar que mantiene su propia esencia, con el casino, lugar de reunión, en el edificio del Ayuntamiento. El río Aguas Limpias rodea Sallent, río al que cruza el puente medieval. Famoso fue en su época el ‘Gigante de Sallent’, llamado así por sus más de dos metros de altura, puedes leer su historia pinchando en éste enlace.

San Juan de la Peña »

Una de las visitas imprescindibles: el monasterio de San Juan de la Peña, literalmente integrado en la roca. No te pierdas el claustro (foto de abajo) o la capilla, donde se exhibe la réplica del Santo Grial, que estuvo allí durante varios siglos antes de ser trasladado a Valencia.

Así describía el monasterio Miguel de Unamuno en 1932:

En un socavón de las entrañas rocosas de la tierra, en una gran cueva abierta, una argamasa de pedruscos que se corona con cimera de pinos. Y allí en aquella hendidura, remendado con sucesivos remiendos, el santuario medieval en que se recogieron monjes benedictinos (…) Bajo aquel enorme dosel rocoso sentirían que pasaban las tormentas. Los capiteles románicos del destechado claustro —le basta la roca por cobertor — les recordarían el mundo, un mundo no de mármol ni de bronce helénicos o latinos, sino de piedra, un mundo berroqueño, en que la humanidad se muestra pegada a la roca.

Un devastador incendio ocurrido en 1675 hizo que los monjes tuvieran que abandonar el monasterio y construir uno nuevo en la cercana explanada de San Indalecio (que también se puede visitar). Un consejo: asómate al mirador que hay en los alrededores del monasterio, desde allí disfrutar de una una vista panorámica de todo el Pirineo aragonés.

La excursión al monasterio puede ser una ruta circular: ida por la carretera de Jaca a Pamplona, tomando el desvío hacia Santa Cruz de la Serós, un precioso pueblo que merece una parada, y desde el que parte la carretera hacia el monasterio viejo; y vuelta a Jaca por la A-1205, atravesando Bernués, una carretera algo más larga, estrecha y con bastantes curvas. Una ruta siempre verde y en la que te encontrarás con muchos ciclistas.

Hecho y Ansó »

Partiendo de Jaca hacia el oeste, por la carretera de Pamplona, y tomando la A-176 en Puente la Reina de Jaca, puedes ir a conocer dos pueblos típicos del Pirineo, Hecho y Ansó, con casas de piedra, grandes chimeneas y tejados de pizarra.

Y si quieres disfrutar de la naturaleza en estado puro, acércate hasta la Selva de Oza y Zuriza, unos kilometros al norte de cada uno de los pueblos, en el Parque Natural de los Valles Occidentales, que limita con Navarra. De camino a Oza y Zuriza puedes hacer una parada en cualquiera de las bordas (antiguas cuadras reconvertidas en mesón-restaurante) que encontrarás en tu camino para disfrutar del paisaje, en pleno monte, rodeado de verde y junto al río.

La vuelta desde Ansó hacia Jaca se puede hacer por otro camino, a través de la A-1602. El camino es algo más largo, pero la Foz de Biniés (el cañón que forma el río Veral) ofrece paisajes impresionantes.


Ruta 2: Pirineo Aragonés oriental


Nos quedamos en Benasque, como punto de partida, lugar perfecto desde el que hacer excursiones y conocer el Pirineo aragonés más oriental.

Valle de Benasque »

La localidad de Benasque se enclava a 1.130 m de altitud y está rodeada de un permanente color verde. Conviven en ella las antiguas construcciones como el Palacio de los condes de Ribagorza (s. XVI) y la Casa Juste (s. XV), con una amplia oferta turística. Desde la carretera que sube a Cerler (A-139) puedes contemplar una bonita vista de esta localidad, desde un mirador ubicado al efecto, y verás su característica forma de almendra o elíptica que le da su antiguo recinto amurallado.

Apenas a dos kilómetros de Benasque, por la carretera HU-V-6414, se encuentra la pequeña y pintoresca aldea de Anciles, rural y típicamente pirenaica, de casas de piedras ocre y tejados de pizarra. Merece la pena una visita aunque quizá te parezca que su cuidado y remodelación hace que pierda autenticidad, eso ya es cuestión de gustos.

A seis kilómetros, por la A-139, llegamos a Cerler, que en su origen fue un pequeño núcleo de pastores y que en la actualidad alberga la estación de esquí. Desde el 13 de julio al 8 de septiembre se encuentra abierto el telesilla del Aneto que te lleva al collado del Sarrau, a 2.258 m., una manera perfecta de contemplar las cumbres más altas del Pirineo, en especial si viajas con niños, asomándote al Aneto, la Maladeta, Posets o Perdiguero.

Siguiendo por la A-139, a once kilómetros, si te apetece disfrutar de un poco de relax, a 1.720 m de altitud, se encuentra el balneario más alto de España, los Baños de Benasque, al pie del macizo de la Maladeta.

Parque Posets-Maladeta

El Parque Natural tiene 33.267 hectáreas y el 70% de su superficie supera los 1.800 m. Allí se encuentran los dos picos de mayor altura de la cordillera pirenaica, Aneto (3.404 m) y Posets (3.371 m), de los que te hemos contado su ascensión. Además de las cumbres, tienes interesantes recorridos como el Valle de Vallebierna, a través de una pista que arranca en la zona de acampada de Plan de Senarta, pasado el km 102 de la carretera que conduce desde Benasque en dirección a Francia (A-139), y desde ahí sigue las marcas rojas y blancas que marcan el sendero del GR 11. También puedes ir por el Valle del Cinqueta desde la pista que sale de San Juan de Plan ascendiendo el río, por prados y bosques de pinos junto con los vistosos rododendros.

Valle de Gistaín (Chistau)

A este valle llegas por la carretera A-2609, que remonta el rio Cinqueta por donde la montaña y el rio lo permiten, atravesando el paso de la Inclusa, llegando al embalse de Plan d’Escun. Este valle alberga los pueblos de Plan, San Juan de Plan y Gistaín. Si te apetece conocer algo más de la vida del Pirineo puedes visitar en el pequeño pueblo de San Juan de Plan el Museo Etnográfico, que este año celebra su 30º aniversario. Y para disfrutar de una vista espectacular nada mejor que el  mirador del pico San Miguel (1.583 m), al que se llega desde la localidad de Saravillo, desde donde parte una pista forestal.

Valle de Pineta

Desde la localidad de Bielsa parte la carretera HU-V-6402, que se adentra en el valle de Pineta bordeando la presa. La montaña parece que atrapa esta estrecha carretera, de bosques de gran variedad cromática y saltos de agua. El camino finaliza en el límite con el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Puedes visitar la ermita de Pineta y el Parador de Bielsa que se encuentran al final del camino. Y si te apetece una buena excursión te proponemos un recorrido de 17,6 km, con un desnivel de 1.310 m, calcula unas 6 h y 30’ por un sendero que te lleva al Balcón de Pineta (2.520 m), el ibón de Marmorés (2.590 m) y al puente de las cascadas del Cinca (1.700 m).


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SOY VIAJERO
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Soy Eduardo Azcona Vidaurre. Espíritu inquieto crónico, ambientólogo e ingeniero, llevo los últimos 5 años involucrado en cuerpo y alma a la divulgación e interpretación de los destinos de aventura y viajes. De la mano de algún cuaderno de notas, disfruto de apuntes y bocetos a pie de terreno, compaginándolo con labores como guía interpretativo y de gestión como Director Editorial y CEO en la revista «Travesía.» y en la presente «SoyViajero».

Guía certificado y miembro de la European Association for Heritage Interpretation e.V. (interpret europe). Con largo recorrido en la coordinación y gestión de proyectos, que 8 años de experiencia en una consultora avalan, actualmente aplico esta visión al establecimiento de una red de alianzas y colaboradores, cuya punta del iceberg son las propias revistas digitales.

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